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El reto de criar a los niños en un mundo lleno de tecnologías

Vivimos permanentemente pegados al teléfono móvil. Cada cinco minutos, muchas veces cada menos, consultamos nuestros dispositivos ya sea para contestar e-mails del trabajo, utilizar una aplicación o echar un vistazo a las redes sociales.

 

Nuestro comportamiento no pasa inadvertido para nuestros hijos. Los más pequeños, que todavía no tienen su propio smartphone y que usan la tablet tan solo unas horas a la semana, quieren imitarnos y aprovechan cualquier oportunidad para arañar unos minutos con la pantalla.

 

En la sala de espera del dentista, durante pequeños trayectos en el coche o mientras terminamos de poner la mesa para cenar “los herederos” nos piden nuestros terminales para jugar “cinco minutos”, para ver fotos, vídeos en YouTube o para chatear con sus amigos.

 

Por supuesto que nos invade un cierto sentimiento de culpabilidad, pero cedemos. Cedemos porque nos autoengañamos pensando que “será sólo un rato”, porque sabemos que así evitamos el conflicto, porque después de un día complicado nos garantizamos, al menos, cinco minutos de silencio.

 

Después nos reconcome la mala conciencia y nos echamos en cara ser malos padres. ¿Por qué? Pues porque sabemos que:

 

– El uso del móvil perjudica su capacidad de concentración.

– Una prolongada exposición a la pantalla afecta negativamente a la salud ocular.

– Una intensa vida virtual favorece el sedentarismo.

 

No es casualidad que los gurús digitales de Silicon Valley críen a sus hijos sin pantallas. Con la crianza analógica estimulan mejor su imaginación. Si no queremos ser tan drásticos, podemos optar por tomar el camino del medio, es decir, utilizar nuevas tecnologías que permitan combinar el aprendizaje con el entretenimiento.

 

De esta forma estaremos contribuyendo a un sano desarrollo de los más pequeños de la casa. Un buen ejemplo de este tipo de tecnologías no invasivas son los podcasts educativos.

 

Se trata de programas de corta duración que los niños pueden escuchar en ratos muertos en el coche y que sirven tanto para aprender como para estimular su interés por saber más. Dejándoles escuchar podcast, nuestros hijos no podrán decir que les prohibimos usar el móvil y al mismo tiempo estaremos evitando una exposición masiva a la pantalla.

 

Además, los podcasts infantiles resultan también muy interesantes para los adultos, ya que dan respuesta a muchas preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez en la vida y cuya respuesta jamás supimos, ya sea por falta de tiempo o por dejadez.



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